18 de septiembre de 2018

En búsqueda de la alternancia sin alternativa subnacional

Algo que me ha llamado la atención de la actual campaña electoral de Lima es una pregunta recurrente que se le plantea a los candidatos que proponen reformas importantes: ¿cómo nos aseguramos que sus reformas continúen después de que acabe su periodo? Como es conocido, hace algunos años se determinó que ni los alcaldes ni gobernadores regionales pueden postular a la reelección, de manera similar al cargo de presidente. 

Aquí conviene detenerse a pensar lo siguiente: ¿cómo es que el gobierno nacional logró instaurar cambios que perduraron en el tiempo? El último importante conjunto de reformas llevadas a cabo en Perú, las reformas neoliberales de Fujimori, pudieron asentar sus lineamientos gracias a la instalación de una capa tecnocrática la cual tuvo suficiente tiempo y respaldo político para instalar las bases del actual modelo económico. Esto lógicamente responde al interés de aquel régimen por tener un sector económico eficiente, a diferencia de otros sectores de corte más social - como salud o trabajo - los cuales hasta ahora son de los más precarios. Es así como el orden económico ha sido el hilo de continuidad que ha unido los gobiernos que siguieron, a pesar de las diferencias políticas que hayan podido existir entre ellos y de la precariedad institucional imperante en el país. 

En contraste, la última autoridad reelegida de Lima - y que en total ha gobernado la ciudad durante 12 años -, Luis Castañeda, no ha impulsado ninguna reforma, ni ha colocado un cuerpo subnacional de técnicos capaz de llevar a cabo alguna reforma relevante. Por el contrario, su gestión se ha centrado en ejecutar acciones desarticuladas, por decir lo menos. En tanto que de ahora en adelante ningún alcalde va a poder ocupar el cargo por más de un periodo, creo que la oportunidad de implementar reformas significativas en el gobierno de Lima de manera continua se ha perdido. 

Finalmente, una pregunta que cabe hacerse es ¿quiénes promueven la instalación de una capa de técnicos en el gobierno de Lima? ¿Quiénes desean esta "alternancia sin alternativa" subnacional? La impresión que tengo es que estos pedidos provienen de sectores educados de tendencia progresista. Aquí existe una distancia entre la búsqueda del desarrollo planificado de una ciudad y la resolución de los problemas cotidianos que la mayoría de la población percibe como urgentes - como la delincuencia. Claramente la existencia de esta brecha no es solamente responsabilidad de estos sectores, quienes no pueden generar un discurso que cale lo suficiente como para unir ambas necesidades, sino también de una infraestructura mediática que se encarga de estimular las inseguridades más básicas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario