Pic related, kinda, not sure.
Recientemente dos temas han copado la atención del
debate publico limeño: la despenalización del aborto y la unión civil
entre personas del mismo sexo. Ambas propuestas, como era de esperarse,
fueron respaldadas de una minoría liberal, representada por algunos
comentaristas mediáticos, y rechazadas por el sector conservador de la
sociedad limeña, representado por el aparato mediático neoconservador
limeño (El Comercio, Correo, RPP, etc.).
Las encuestas y los debates entre pundits de posiciones opuestas
que actualmente copan el debate publico claramente son una
sobrerepresentacion. Este "debate" es fabricado por los medios:
probablemente el peruano promedio no se levanta de su cama pensando si
es que está a favor o en contra de un proyecto de ley y está más
preocupado en ir a su trabajo. Antes de que digan que estos
temas si son vitales para muchos y que los estoy minimizando, pues no
(además, estoy a favor de ambas iniciativas). Lo que quiero señalar aquí
es la artificialidad de este debate: esto no es más que una puesta en
escena mediática (algo así como cuando al inicio de una campaña
electoral se le pregunta a un candidato si va a legalizar las drogas, a
pesar de que a casi nadie se le paso por la cabeza, salvo, claro, al
reportero o entrevistador). Estos son temas polémicos, los cuales son
seleccionados y resaltados por los medios para reforzar su ideología. La
capacidad real de movilización de estas dos posiciones probablemente no
vaya mas allá de sectores sensibilizados (una minoría respecto a los
grandes porcentajes de las encuestas). Aunque, por supuesto, ahora es
mucho más fácil demostrar la sensibilidad sobre un tema en alguna
plataforma de social media, donde básicamente se vomitan opiniones. Pero
de ahí a movilizarse realmente hay una gran distancia.
***
Aclarado esto, quisiera pasar al punto central de este post. La
estrategia que repetidamente veo utilizar a los comentaristas mediáticos
liberales es el enfrentamiento con otros comentaristas conservadores,
asi como con sectores "ultras" (p.e. Opus Dei, algunas iglesias
evangélicas). Y su principal arma en estos enfrentamientos es el ataque a
lo que creen: "¿Cómo van a creer eso? ¡Qué retrógradas!". Esto me parece
un grave error. Hacer esto me parece un simple acto "para la tribuna". ¿A
alguien realmente le parece útil todo esto? Al contrario, me parece que
reducir todo a ataques y sátiras del bando contrario alimenta aún más la
puesta en escena mediática.
No puedo evitar hacer la asociación entre esta estrategia y el modo de
operar del llamado "Nuevo Ateismo" (Dawkins y compañía), quienes basan
su presencia publica en "difundir ciencia", "destapar" mitos y
ridiculizar las "falsas creencias" del oponente. Y ambas estrategias me
parecen tremendamente erradas.
Kotsko lo pone muy claro:
"...the real problem with the evangelical Christian communities in which I
lived for the first two-thirds of my life was not the opinions they held
on various metaphysical issues, but the concrete material strategies
that they used to maintain people’s group loyalty."
Y también Bryant:
"If religion isn’t primarily about belief as the new atheists think– and
here new atheism mirrors bourgeois economic theory that conceives
economic activity as individual actors pursuing their own rational
self-interest, rather than understanding these are social dynamics that
transcend individual propositional attitudes –then what’s it about? I
think religion is a form of social organization. In my view, religion
is often far more about communal and affective relations between people
than about what anyone might believe (ask ten catholics what they
believe and you’ll get ten different, often contradictory, answers).
This is what the new atheists don’t get. If “believers” are often loath
to question their theology, it’s not because they believe silly things
like water being turned into wine, but because abandoning those labels
means severing family relations, friendships, business relationship,
romantic relationships, and a number of other social and supportive
relations."
Lo que creo que pasa por alto este tipo de enfoque de la religión y el
conservadurismo es el aspecto social de la ideología. Las creencias no
son simples ideas que una persona cree porque es un loquito, un débil
mental o un fanático. Toda ideología tiene una dimensión social la cual
es fundamental para su reproducción y constante actualización, ignorar
esto nos lleva a quedarnos solamente con su dimensión cognitiva y
discursiva (lo cual lleva a lecturas y soluciones como "algo en la mente
de estas personas debe estar mal" o "necesitamos más columnas de
opinión").
***
Hace un par de meses hubo un debate muy interesante
entre filósofos, antropólogos y psicoanalistas que ellos mismos llamaron
"The Pluralism Wars". El debate trataba sobre el "giro ontólogico" de la
antropología y la etnografía inspirado por el trabajo de Bruno Latour.
El punto central de esta discusión era si es que uno, desde una posición
realista, debe aceptar las creencias de otros como reales. Para
realistas "duros" como
Levi Bryant esto es inadmisible. Para él solo se
puede considerar real aquello que tiene una existencia material,
probablemente solo comprobable por el método de la ciencia. Podemos
mostrar nuestro desacuerdo respecto a las creencias de otros aunque con
respeto por un principio de convivencia. Bryant menciona como ejemplo
sus charlas con un amigo suyo que es un cura católico.
Por otro lado, para los que se declaran seguidores de Latour y Stengers,
las creencias si deberían ser consideradas reales. Algunos incluso
llegan a acusar a Bryant de tener una mirada policial sobre lo real
(
policing the real). Aquí es donde se pone complejo el asunto, ¿cómo es real lo que alguien cree? Es decir, ¿debemos "concederle
existencia" a todo lo que creen los demás? La
explicación que me pareció más interesante fue la de Terence Blake quien ante
la pregunta sobre si los espíritus y los demonios son reales respondió:
Latour would reformulate the above question in his own terms as
a) “Do psychogenic material networks exist?” His answer is obviously
yes, the psyche is not pre-given, it is produced and constantly in
production.
b) “Is the ontological status of the beings that transit these
networks (emotions, affects, spirits, gods and demons) only referential,
or is it also metamorphic?” Latour does believe that these entities can
be studied by referential science, as for him everything can. But in
the case of these beings, something very important would be missed if we
stuck to just that mode of relation to them.
Efectivamente, creo que es mucho más útil concebir a las creencias como
el producto cognitivo de un conjunto de relaciones materiales (como el
trabajo, la familia, el barrio, etc.) que como simples fantasías de
débiles mentales que necesitan aferrarse a algo. Creo que concentrarse
en las relaciones reales que producen el acto de creer y no en la
creencia en si ofrece estrategias que salen de lo únicamente cognitivo y
discursivo, y nos permite integrar la tan ausente
cuestión de lo social y material.
Datos sobre lo fuerte es la Iglesia Católica en el Perú sobran (
ver este post de Sanborn). Con todo este poder material y alcance en la
población que tiene el sector conservador, no debería sorprendernos que
muchas veces el tejido social esté impregnado de creencias conservadoras
y que estas se refuercen y actualicen cada vez que los sujetos hacen
uso del capital social que poseen.
***
El reto está en cómo promover esta agencia yendo más allá del estéril
debate con ultras y la superfluas burlas sobre la religión. En como
crear redes y condiciones sociales para el cambio. Creo que la solución, siendo optimista y sin decir nada nuevo, está en
la organización política, en algo que pueda hacerle oposición a los
poderes fácticos, quienes claramente están del lado de los
conservadores, proporcionándoles, no solo exposición mediática (p.e. el programa de RPP de Cipriani), sino también cooperación
material (p.e.
el auspicio del Grupo El Comercio a la Marcha de la Vida). Esta organización política debe tener como fin promover transformaciones desde el mismo Estado, acompañando cambios normativos con
implementación de servicios sociales que desplacen a los ofrecidos por
las iglesias (alimentación, salud, educación, etc.). Obviamente esto es
algo que toma décadas, pero es a lo que deberíamos apuntar.
No obstante, no creo que tanto la legalización del aborto y la union civil deban a esperar décadas, deben ser aprobados ya. Estos
cambios son urgentes para ciudadanos y ciudadanas privados de derechos
en comparación de otros (p.e. heterosexuales que pueden casarse o
mujeres con suficientes recursos para un aborto en una clínica) y deben ser parte de toda plataforma política que se
considere de izquierda. Siguiendo la estrategia anteriormente propuesta,
el eje central de estos reclamos debería ser la exigencia de derechos
que tienen consecuencias muy directas en las condiciones materiales en
las que una persona vive (como la salud de las mujeres y el bienestar de
vivir en pareja). Centrar los debates en esto evita caer en
la trampa del "cada uno puede hacer lo que quiera", la cual finalmente termina
siendo la otra cara del neoliberalismo y justifica toda la agenda del
capitalismo fuera de control, el mismo que le sirve a los poderes fácticos para oponerse a estas causas. Parafraseando a
Zizek cuando habla de Martin Luther King, esto no es un asunto de tolerancia, sino de derechos
legales y justicia económica.