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12 de abril de 2016

Otro post de alguien analizando algo utilizando a Žižek

El nombre original de este post iba a ser "Otro post de alguien analizando algo utilizando algunas cosas que ha dicho Žižek hace algunos años para cosas distintas en contextos diferentes" pero era demasiado largo.


Para quienes han leído algo de Žižek es conocida la tesis "every rise of fascism bears witness to a failed revolution", atribuida a Walter Benjamin. Žižek suele utilizar esta frase para explicar cómo es que el surgimiento de regímenes o movimientos agresivamente conservadores tienen origen en un contexto de insatisfacción con la situación imperante, un contexto que tiene un potencial revolucionario pero que la izquierda no logra movilizar para intentar ganar y cambiar la situación.
En el actual proceso electoral, en el cual la izquierda no ha podido capturar suficientes votos en un contexto de insatisfacción con el "modelo", es claro que el fujimorismo está capitalizando esta insatisfacción, prometiendo un cambio ("representamos a esa voz de peruanos que vienen reclamando la presencia del Estado"). Esto queda aún más claro si es que se observan las regiones en las cuales Gana Perú ganó en el 2011 y se compara con las regiones en las cuales acaba de ganar el fujimorismo: el fujimorismo gana en 8 regiones en donde previamente había ganado Gana Perú.

Además, si se observa a las regiones en las que ganó el FA, en 6 de las 7 el segundo lugar es del fujimorismo, e incluso en Cajamarca supera al FA al ocupar el segundo lugar detrás de Democracia Directa. La lectura es que quien le roba parte del voto pro-cambio a la izquierda no es otro sino el mismo fujimorismo. A diferencia de algunos comentaristas mediáticos neoliberales, me resulta claro que este no es un voto pro-libre mercado ("pro-modelo"), sino un voto pro-Estado.
No obstante, el cambio prometido por el fujimorismo viene con un truco. Como es conocido, el actual "modelo" es un legado del fujimorismo y la Constitución del 93, un legado que la misma Keiko Fujimori ha defendido en el debate presidencial. Entonces, ¿cómo es posible que la agrupación que instauró el "modelo" capte votos de gente que quiere cambiar el "modelo"? Creo que la clave está la noción de falsa actividad que utiliza Žižek para describir la estrategia del neurótico obsesivo que hace actividades para prevenir que el evento real suceda. El discurso del fujimorismo sobre la educación y, especialmente, la seguridad (ver de 3:10 a 4:42) desplaza la atención sobre un cambio real en el "modelo", un cambio en la situación imperante, que una agrupación de izquierda hubiera intentando realizar. Es así como el fujimorismo puede hablar de crecimiento económico en el marco de la Constitución del 93 sin asociarse tanto al "modelo".
Finalmente, el escenario de segunda vuelta no es prometedor para los liberales que optaron por PPK en primera vuelta. Žižek suele decir que solo una izquierda radical puede salvar a Europa, en relación al surgimiento de una ultraderecha populista y el dominio de una tecnocracia déspota en Europa. De acuerdo a él, solo una posición de izquierda puede canalizar el suficiente respaldo popular como para salvar a las libertades de estas dos amenazas. En un escenario como el nuestro, en el cuál la izquierda está fuera de competencia, ¿le alcanzarán los votos a los liberales para derrotar a la derecha popular, especialmente luego de distanciarse, no solo de los políticos, sino de los propios votantes que buscan un cambio? Si tuviera que apostar, diría que no.



Edición 13/4/16: En la versión original del artículo mencioné que el fujimorismo había obtenido el segundo lugar en 5 de las 7 regiones en las que ganó el FA basándome en el conteo rápido de Ipsos. No obstante, de acuerdo a los resultados de la ONPE, son aún más, 6 de 7, debido a que el fujimorismo superó a Democracia Directa en Puno.

5 de agosto de 2014

Sobre racionalistas, liberalismo y religión

Recientemente Adam Kotsko escribió un post sobre las actitudes de los racionalistas como Dawkins y sus seguidores respecto al islam (luego extendió la crítica a los aceleracionistas, algo que no considero del todo adecuado, pero esa es otra historia). En resumen, el punto es que los racionalistas (en especial a los que a mi gusta llamar los "ateos de internet") tienden a ver a los que practican el islam como un grupo de seres irracionales que no quieren entender que la razón es lo mejor para ellos.
Una consecuencia de este tipo de debates es que por lo general llevan a argumentos tipo "ah, pero seguro te opones a *conducta atribuida a ultras*" por parte de los racionalistas liberales. Como nota Kotsko:


Esto me recordó un crítica sobre el liberalismo que Zizek viene repitiendo desde hace tiempo (literalmente, lo repite tal cual en varios artículos):
"The difference between liberalism and the radical Left is that, although they refer to the same three elements (liberal center, populist Right, radical Left), they locate them in a radically different topology: for the liberal center, radical Left and Right are the two forms of appearance of the same “totalitarian” excess, while for the Left, the only true alternative is the one between itself and the liberal mainstream, with the populist “radical” Right as nothing but the symptom of the liberalism’s inability to deal with the Leftist threat. When we hear today a politician or an ideologist offering us a choice between liberal freedom and fundamentalist oppression, and triumphantly asking a (purely rhetorical) question “Do you want women to be excluded from public life and deprived of their elementary rights? Do you want every critic or mocking of religion to be punished by death?”, what should make us suspicious is the very self-evidence of the answer – who would have wanted that? The problem is that such a simplistic liberal universalism long ago lost its innocence. This is why, for a true Leftist, the conflict between liberal permissiveness and fundamentalism is ultimately a false conflict – a vicious cycle of two poles generating and presupposing each other. One should accomplish here a Hegelian step back and put in question the very measure from which fundamentalism appears in all its horror. Liberals have long ago lost their right to judge. What Horkheimer had said should also be applied to today’s fundamentalism: those who do not want to talk (critically) about liberal democracy and its noble principles should also keep quiet about religious fundamentalism."
Y esto no se trata de "oh, tolerémonos unos a los otros". Esto se trata de luchar juntos, como bien dice Zizek:
"I don't believe in tolerance, I believe in the proper good intolerance. Let's say we and muslims. Fuck it. I don't want to tolerate them or them to tolerate me. I want to share our struggle with them. We are fighting here, they are fighting there. The only hope of universality is if we discover our struggle is the same at some level."

tl;dr: no, no quiero una sociedad ultrareligiosa, pero tampoco quiero un racionalismo liberal.

11 de abril de 2014

Las creencias y la materialidad de la ideología: a propósito de la unión civil y el aborto


Pic related, kinda, not sure.

Recientemente dos temas han copado la atención del debate publico limeño: la despenalización del aborto y la unión civil entre personas del mismo sexo. Ambas propuestas, como era de esperarse, fueron respaldadas de una minoría liberal, representada por algunos comentaristas mediáticos, y rechazadas por el sector conservador de la sociedad limeña, representado por el aparato mediático neoconservador limeño (El Comercio, Correo, RPP, etc.).

Las encuestas y los debates entre pundits de posiciones opuestas que actualmente copan el debate publico claramente son una sobrerepresentacion. Este "debate" es fabricado por los medios: probablemente el peruano promedio no se levanta de su cama pensando si es que está a favor o en contra de un proyecto de ley y está más preocupado en ir a su trabajo. Antes de que digan que estos temas si son vitales para muchos y que los estoy minimizando, pues no (además, estoy a favor de ambas iniciativas). Lo que quiero señalar aquí es la artificialidad de este debate: esto no es más que una puesta en escena mediática (algo así como cuando al inicio de una campaña electoral se le pregunta a un candidato si va a legalizar las drogas, a pesar de que a casi nadie se le paso por la cabeza, salvo, claro, al reportero o entrevistador). Estos son temas polémicos, los cuales son seleccionados y resaltados por los medios para reforzar su ideología. La capacidad real de movilización de estas dos posiciones probablemente no vaya mas allá de sectores sensibilizados (una minoría respecto a los grandes porcentajes de las encuestas). Aunque, por supuesto, ahora es mucho más fácil demostrar la sensibilidad sobre un tema en alguna plataforma de social media, donde básicamente se vomitan opiniones. Pero de ahí a movilizarse realmente hay una gran distancia.

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Aclarado esto, quisiera pasar al punto central de este post. La estrategia que repetidamente veo utilizar a los comentaristas mediáticos liberales es el enfrentamiento con otros comentaristas conservadores, asi como con sectores "ultras" (p.e. Opus Dei, algunas iglesias evangélicas). Y su principal arma en estos enfrentamientos es el ataque a lo que creen: "¿Cómo van a creer eso? ¡Qué retrógradas!". Esto me parece un grave error. Hacer esto me parece un simple acto "para la tribuna". ¿A alguien realmente le parece útil todo esto? Al contrario, me parece que reducir todo a ataques y sátiras del bando contrario alimenta aún más la puesta en escena mediática.

No puedo evitar hacer la asociación entre esta estrategia y el modo de operar del llamado "Nuevo Ateismo" (Dawkins y compañía), quienes basan su presencia publica en "difundir ciencia", "destapar" mitos y ridiculizar las "falsas creencias" del oponente. Y ambas estrategias me parecen tremendamente erradas. Kotsko lo pone muy claro:

"...the real problem with the evangelical Christian communities in which I lived for the first two-thirds of my life was not the opinions they held on various metaphysical issues, but the concrete material strategies that they used to maintain people’s group loyalty."

Y también Bryant:

"If religion isn’t primarily about belief as the new atheists think– and here new atheism mirrors bourgeois economic theory that conceives economic activity as individual actors pursuing their own rational self-interest, rather than understanding these are social dynamics that transcend individual propositional attitudes –then what’s it about? I think religion is a form of social organization. In my view, religion is often far more about communal and affective relations between people than about what anyone might believe (ask ten catholics what they believe and you’ll get ten different, often contradictory, answers). This is what the new atheists don’t get. If “believers” are often loath to question their theology, it’s not because they believe silly things like water being turned into wine, but because abandoning those labels means severing family relations, friendships, business relationship, romantic relationships, and a number of other social and supportive relations."

Lo que creo que pasa por alto este tipo de enfoque de la religión y el conservadurismo es el aspecto social de la ideología. Las creencias no son simples ideas que una persona cree porque es un loquito, un débil mental o un fanático. Toda ideología tiene una dimensión social la cual es fundamental para su reproducción y constante actualización, ignorar esto nos lleva a quedarnos solamente con su dimensión cognitiva y discursiva (lo cual lleva a lecturas y soluciones como "algo en la mente de estas personas debe estar mal" o "necesitamos más columnas de opinión").

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Hace un par de meses hubo un debate muy interesante entre filósofos, antropólogos y psicoanalistas que ellos mismos llamaron "The Pluralism Wars". El debate trataba sobre el "giro ontólogico" de la antropología y la etnografía inspirado por el trabajo de Bruno Latour.

El punto central de esta discusión era si es que uno, desde una posición realista, debe aceptar las creencias de otros como reales. Para realistas "duros" como Levi Bryant esto es inadmisible. Para él solo se puede considerar real aquello que tiene una existencia material, probablemente solo comprobable por el método de la ciencia. Podemos mostrar nuestro desacuerdo respecto a las creencias de otros aunque con respeto por un principio de convivencia. Bryant menciona como ejemplo sus charlas con un amigo suyo que es un cura católico.

Por otro lado, para los que se declaran seguidores de Latour y Stengers, las creencias si deberían ser consideradas reales. Algunos incluso llegan a acusar a Bryant de tener una mirada policial sobre lo real (policing the real). Aquí es donde se pone complejo el asunto, ¿cómo es real lo que alguien cree? Es decir, ¿debemos "concederle existencia" a todo lo que creen los demás? La explicación que me pareció más interesante fue la de Terence Blake quien ante la pregunta sobre si los espíritus y los demonios son reales respondió:

Latour would reformulate the above question in his own terms as
a) “Do psychogenic material networks exist?” His answer is obviously yes, the psyche is not pre-given, it is produced and constantly in production.
b) “Is the ontological status of the beings that transit these networks (emotions, affects, spirits, gods and demons) only referential, or is it also metamorphic?” Latour does believe that these entities can be studied by referential science, as for him everything can. But in the case of these beings, something very important would be missed if we stuck to just that mode of relation to them.

Efectivamente, creo que es mucho más útil concebir a las creencias como el producto cognitivo de un conjunto de relaciones materiales (como el trabajo, la familia, el barrio, etc.) que como simples fantasías de débiles mentales que necesitan aferrarse a algo. Creo que concentrarse en las relaciones reales que producen el acto de creer y no en la creencia en si ofrece estrategias que salen de lo únicamente cognitivo y discursivo, y nos permite integrar la tan ausente cuestión de lo social y material.

Datos sobre lo fuerte es la Iglesia Católica en el Perú sobran (ver este post de Sanborn). Con todo este poder material y alcance en la población que tiene el sector conservador, no debería sorprendernos que muchas veces el tejido social esté impregnado de creencias conservadoras y que estas se refuercen y actualicen cada vez que los sujetos hacen uso del capital social que poseen.

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Probablemente para este punto alguien se pregunte "si todo esto esta tan determinado, ¿qué nos queda hacer?". No todo esta determinado. Si todo estuviera determinado por la estructura no habría espacio para la agencia ni para cambios sociales. Bryant diría que nosotros no somos nuestras relaciones. Lacan diría que el sujeto es inherentemente histérico. Siempre hay un margen, aunque sea pequeño, en el cual el sujeto decide como subjetivizar sus condiciones objetivas.



El reto está en cómo promover esta agencia yendo más allá del estéril debate con ultras y la superfluas burlas sobre la religión. En como crear redes y condiciones sociales para el cambio. Creo que la solución, siendo optimista y sin decir nada nuevo, está en la organización política, en algo que pueda hacerle oposición a los poderes fácticos, quienes claramente están del lado de los conservadores, proporcionándoles, no solo exposición mediática (p.e. el programa de RPP de Cipriani), sino también cooperación material (p.e. el auspicio del Grupo El Comercio a la Marcha de la Vida). Esta organización política debe tener como fin promover transformaciones desde el mismo Estado, acompañando cambios normativos con implementación de servicios sociales que desplacen a los ofrecidos por las iglesias (alimentación, salud, educación, etc.). Obviamente esto es algo que toma décadas, pero es a lo que deberíamos apuntar.

No obstante, no creo que tanto la legalización del aborto y la union civil deban a esperar décadas, deben ser aprobados ya. Estos cambios son urgentes para ciudadanos y ciudadanas privados de derechos en comparación de otros (p.e. heterosexuales que pueden casarse o mujeres con suficientes recursos para un aborto en una clínica) y deben ser parte de toda plataforma política que se considere de izquierda. Siguiendo la estrategia anteriormente propuesta, el eje central de estos reclamos debería ser la exigencia de derechos que tienen consecuencias muy directas en las condiciones materiales en las que una persona vive (como la salud de las mujeres y el bienestar de vivir en pareja). Centrar los debates en esto evita caer en la trampa del "cada uno puede hacer lo que quiera", la cual finalmente termina siendo la otra cara del neoliberalismo y justifica toda la agenda del capitalismo fuera de control, el mismo que le sirve a los poderes fácticos para oponerse a estas causas. Parafraseando a Zizek cuando habla de Martin Luther King, esto no es un asunto de tolerancia, sino de derechos legales y justicia económica.