2 de diciembre de 2013

Los medios y lo estatal


Empecemos con la siguiente premisa: a los "liberales peruanos" no les gusta el Estado. Para ellos, el Estado debe ser lo más pequeño posible y dedicarse a "lo que debe hacer el Estado" aunque probablemente ni eso pueda hacer bien. Ahora contextualicemos esta premisa: estamos en un país con una alta concentración mediática, donde un grupo empresarial tiene un peso desproporcionado y ¡oh casualidad! tienen una inclinación "liberal".

¿Por qué parto de esta premisa y contexto? Si uno revisa la reciente cobertura mediática de Perú 21 y El Comercio uno se puede percatar del alto contenido crítico contra el Estado (ver las noticias sobre programas sociales en Perú 21 o EC). Si bien es cierto que esto no es novedad (recordar el caso de La Pampilla), lo que si creo apreciar es una agudización (luego del ingreso de Fritz Dubois a El Comercio, tan solo vean las editoriales de los últimos meses).

Alguno seguramente pensará: "bueno, no dices nada nuevo, además cada medio tiene derecho a tener su línea. Por ultimo ahora hay medios alternativos como internet". Bueno, pues, no. Los medios masivos (sobre todo como los del peso del grupo EC) generan marcos interpretativos sobre determinadas temáticas. Ojo, no digo que la gente se crea al pie de la letra lo que dicen los medios (por favor, esas personas que aún siguen refutando y/o peleándose con la "teoría hipodérmica" deberían darse cuenta que estamos en el año 2013) pero si crea ciertos sentidos comunes, especialmente en temas poco "polémicos" (es más probable que en temas como racismo, homofobia, etc. el lector cuestione líneas informativas de medios).

***

Hace unos meses Levi Bryant, filósofo dedicado a la Ontología Orientada a los Objetos, escribió un post sobre las mentes aliens: básicamente su punto es que nosotros ya nos encontramos diariamente con "inteligencia no-humana": las instituciones. Estas funcionan en sus propios ciclos y tienen sus propios aparatos perceptores. Más adelante el mismo Bryant escribió otro post en el que habla sobre la visión de los académicos de humanidades sobre el mundo: según Bryant, estos académicos tienden a ver la "realidad" en forma de discursos y textos debido a 2 motivos. Primero, ellos trabajan con textos y discursos todo el tiempo, por lo que resulta lógico que cualquier tema al cual se enfrenten lo abordaran bajo ese esquema. En segundo lugar, y este me parece el motivo más interesante, estos académicos se sienten gratificados al momento de entender algún tema de esta manera debido a que es una forma de aproximación a un objeto de estudio sobre la cual ellos tienen una expertise.

Ahora probablemente se pregunte "¿qué tiene que ver la Ontología Orientada a los Objetos y la critica a las humanidades con El Comercio y lo estatal?". El punto que quiero hacer es el siguiente: al igual que los académicos de humanidades (según Bryant) abordan un tema de acuerdo sus esquemas, creo que los "liberales peruanos" hacen lo mismo: ellos abordan temas de gestión pública y asuntos del Estado bajo los mismos esquemas que abordan temas de empresas, negocios, emprendimientos, en resumen, bajo una lógica del Mercado (si, con mayúscula). Esto no se debe solo a que es la manera en que tratan los temas en su campo profesional, sino a que también se sienten gratificados al construirse la figura del "experto" o "técnico", alguien con una voz autorizada en el tema. Obviamente esta figura no la construye el sujeto solo, sino que lo hace en su relación con el medio: el medio valida su línea informativa con la opinión del "experto", así como el "experto" se reafirma como tal en tanto se le da un espacio para emitir su opinión "informada y técnica".

De esta manera se construye un marco interpretativo en el que la lógica de lo público y lo estatal no se llega a comprender: sus ciclos de funcionamiento y velocidades de percepción. Creo que se da precisamente lo que dice Bryant: la inteligencia no-humana (en este caso la inteligencia "no-liberal" o "no-de-mercado") no es comprendida por la humana (en este caso la “liberal” o “de mercado”).

***

¿Por qué es importante esto y por qué me interesa? Me preocupa que este paradigma del "liberalismo peruano" sea cada vez más totalizante. Por ejemplo (y para no hablar de casos extremos como la propuesta de la privatización de la administración policial), cada vez que un medio habla sobre la eficiencia de una municipalidad provincial o distrital del interior de país siempre se habla de un porcentaje de gasto, simplificando exageradamente cuestiones como los mecanismos de control del gobierno central, relaciones de poder entre las autoridades y la burocracia local, el acceso a la información, la heterogeneidad de los contextos de las municipalidades, la estandarización de la normativa, el mercado laboral de profesionales en gestión municipal, etc. No, nada de eso importa a la hora de analizar el desempeño de estos gobiernos locales, lo importante es un porcentaje sobre el cual un experto elabora una explicación corta que sustenta la línea informativa del medio.

Antes de que alguien diga "hey, pero estás haciendo lo que dice Bryant al ver todo como un discurso". No. No dudo que algunos (énfasis importante) de los expertos hayan realizado investigaciones serias sobre, por ejemplo, la gestión pública municipal; sin embargo, el encuadre que se le da a su conocimiento en los medios es sesgado. No digo que sus estudios sean "neutrales" (sinceramente no creo haya alguien que piense eso), sino que finalmente sus declaraciones son apropiadas por quienes (por lo general abogados y periodistas) no poseen su nivel de conocimiento técnico y son repetidas sin mayor reflexión transformándose en lugares comunes en vez de ayudar a enriquecer el debate público. Finalmente tienes al "ciudadano de a pie" (ugh, odio usar este término) leyendo en casi todos los diarios que sus autoridades más cercanas (las locales) no funcionan para nada y a los mismos abogados y periodistas lamentándose por el bajo grado de confianza en las instituciones públicas.

26 de octubre de 2013

Validación o exilio (a una torre de marfil)



Sandro Venturo, gerente de la Consultora de Comunicaciones Toronja, escribió una columna en Perú 21 sobre la relación entre las consultoras y la academia la cual quisiera comentar brevemente. Venturo habla de un "desfase" de los científicos sociales con lo que pasa realmente en la sociedad, algo que estaría siendo estudiado, en su mayoría, por consultoras, las cuales son "atacadas" precisamente por estos científicos sociales "desfasados".
"...una buena parte de los científicos sociales no puede identificar su propio desfase. En vez de dialogar con los investigadores (sociales) del mercado, se sienten amenazados por ellos, sino no descalificarían a los “arellanos” y los “torres”, reclamando para sí el monopolio del saber, ni los subestimarían en vez de atender sus aportes y las metodologías con las que trabajan."

Aquí hay algo que no logro entender (o compartir) del todo: ¿qué pretende Venturo? ¿Que la academia abrace complacientemente los estudios de las consultoras? Pues no creo que pase. En cambio, si lo que pide es diálogo, la crítica, creo yo, ya es diálogo. Otra cosa sería si es que mientras las consultoras hablan de "la nueva clase media", la academia estuviera en su torre de marfil hablando cualquier tema random y rebuscado. Por el contrario, temas como la superación de la pobreza (es decir, todas las personas que dejan de ser pobres para ser "nuevos clasemedieros") ya son cuestiones mainstream en la academia. Como yo lo veo, la cuestión va algo así:

Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: hay que precisar lo que dices.
Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: pero te acabo de decir que...
Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: pero...
Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: OK SUFICIENTE ME CANSÉ
Consultoras: ¡Qué intolerantes! ¡No validan mis estudios! Mejor sigan aislados en su torre de marfil.

Finalmente Venturo dice:
"Para comprender a una sociedad inquieta como la nuestra, se requiere de una academia conectada con la vida, menos narcisista y complaciente, capaz de ofrecer cuestionamientos que incomoden a una opinión pública naturalmente triunfalista después de tantas décadas de depresión y orfandad. Mientras tanto, carecemos de contrapeso ante la eufórica prensa de nuestros días."

Dejo una pregunta: ¿quién va a tener más presencia en la opinión pública? ¿Quienes concuerdan con la ideología de la "eufórica prensa" (por ejemplo, Perú 21) o quienes precisamente critican esa ideología?

11 de marzo de 2013

La Izquierda Semiótica



Desde hace unas semanas Omar Cavero ha venido escribiendo posts interesantes en su blog "Lo estamos pasando muy bien". Todo comenzo como análisis y recomendaciones para la actual campaña de revocatoria en Lima pero progresivamente pasó a tratar la actual problemática de la izquierda peruana.
En sus dos últimos posts,"La izquierda y el pragmatismo suicida" y "Hacia una izquierda con identidad: recuperemos la teoría", Cavero hace un llamado a regresar a la teoría marxista para recuperar aquello que hace mucho tiempo la izquierda a perdido: identidad.
"Cuando la izquierda abandonó el marxismo, la revolución, el socialismo y la crítica sistémica, ¿qué le quedó?
No le quedó nada más que caer en la marginalidad, justo lo que se buscaba evitar con esas concesiones. Y es que no hay nada más marginal que existir sólo porque hay una derecha a cuya izquierda podemos ponernos. Sin identidad, sólo somos la negación de la derecha y, peor aún, de lo que está más a la derecha.
Y atención a algo: si la teoría, la crítica y la propuesta que definían a la izquierda se dejaron de lado no fue porque se superaron, sino porque simplemente se abandonaron. No fue producto de una sesuda crítica interna ni un ocultamiento táctico. Fue una derrota política que se tomó como un hecho insalvable."
Estoy de acuerdo en esta afirmación. En la actualidad la izquierda no ha tenido un papel protagónico en la escena nacional, y si es que lo ha tenido ha sido adheriéndose a proyectos ajenos. Sin embargo, la solución que propone Cavero me preocupa. Por un lado propone "construir organización desde abajo" por otro afirma que es un reto que debe ser asumido por "académicos politizados" ("es un reto político que debe enfrentarse haciendo uso de las herramientas académicas") que deben "hacer teoría". Más allá de como enlazar estas dos ideas (si es que esta teoría serviría de base para la conformación de una plataforma política de izquierda que participe de la democracia liberal o si es que serviría para una resistencia menos organizada que serviría de base para eventuales levantamientos populares), lo que a mi me preocupa es este "retorno a la teoría".

Necesitamos teoría

¿Qué entendemos por hacer teoría? ¿No se hace suficiente teoría en la actualmente o la que se hace no es lo suficientemente crítica al sistema? Es más ¿qué entendemos por regresar al materialismo que propone Cavero? Aquí quisiera detenerme y citar un reciente post de Levi Bryant que creo que nos puede ser útil.
"My thesis is first that what we call “critical theory” (broadly construed), has been largely correlationist in character and has dominantly taken one of two forms. On the one hand, there’s been what might be called “phenomenological critical theory” (PCT) [...] Here the aim is to investigate the lived experience and embodiment of subaltern bodies. On the other hand, there’s been what might be called “semiotic critical theory” (SCT), where the focus is on the semiotic and semiological structuration of the world. 
[...]
If you aren’t talking about physical stuff and the difference that physical stuff makes, you just aren’t a materialist."
Creo que si la intención de Cavero es elaborar una teoría (un "macro discurso") que explique injusticias del sistema, puede caer en lo que Bryant llama una teoría crítica semiótica, es decir, una teoría que critíca discursos de la realidad peruana (digamos, el gran mito del milagro económico peruano). Tengo 2 objeciones al respecto: 1) creo que de esto ya tenemos suficiente y 2) probabablemente esto no trascienda más allá de la academia y algunos medios de izquierda.

Necesitamos data

En un intercambio de comentarios respecto al último post de Cavero, Roberto Bustamante (a.k.a. el morsa), sostuvo una posición similar a la mía, sin embargo él fue más allá; él pedía "data", datos concretos, cifras. A esto Cavero le respondió que los datos necesitan un marco dentro del cual puedan ser interpretados. En este sentido si debo darle la razón a Cavero: la data, por si sola, no sirve para el emprendimiento de un proyecto político. Este creo que es otro error que cometen la academia: muchas veces se cree (no digo que sea el caso de Bustamante) que solamente la elaboración y presentación de estudios sobre desigualdad pueden hacer que los politicos cambien su parecer respecto a algún tema. Lo cierto es que esta actitud hacia la "data" no solamente es tomada por académicos que pueden considerarse a si mismos como de izquierda o progresistas, sino también por los tecnócratas más duros que forman parte del establishment. Cito un artículo de "The New Inquiry" que me parece que describe muy bien la obsesión de los tecnócratas con los datos.
"The appeal of technocratic political debate is its scientism: By focusing on hard numbers, technocratic politics seems to escape from the subjectivity of values, inhabiting the seemingly more stable world of objective truths. [...] This technocratic politics fits with a broader centrist hope that, through empirics and a war fought strictly on the basis of factual information, we might find reconciliation that will render political disagreements obsolete. Rather than the left and right having to exist as perpetually warring factions, technocratic discourse promises us the serenity of consensus."
Necesitamos política

Si la teoría sola o los datos puros no solucionan el problema de la izquierda ¿qué lo hará entonces? Lo que creo que es imperativo para la izquierda actual es hacer un análisis de las condiciones materiales y usar los resultados para ofrecer propuestas de reformas desde una plataforma politica, Creo que Cavero está en lo correcto al pedirle a la izquierda que regrese a Marx, pero más que regresar a su teoría revolucionaria habría que regresar a su metodología, al análisis materialista para luego pasar a como esto afecta las condiciones de vida de los individuos. A partir de los resultados de este análisis (hecho a partir de data, claro está) es que se podría empezar a hacer un diagnóstico que puede ser utilizado en una plataforma o ideario político. Acá la crítica que hace Levi Bryant en este post a la conocida teoría sobre los retretetes de Zizek me parece clave.
"For Zizek, political problems are problems in the symbolic and are to be responded to through the symbolic (discursive critique). They aren’t problems of rampant epidemics of, for example, cholera that deplete the ability of people to organize economically and socially in new ways. The idea of improving plumbing for a particular group of people in a particular part of the world as an emancipatory intervention is, for theorists like Zizek, absurd. It’s not on the radar as an explanation of oppression and a way of overcoming oppression is absurd."
La única manera en que veo que el proyecto de Cavero se concrete ( "construir organización desde abajo" a partir del trabajo de "académicos politizados") es haciendo que los "academicos politizados" trabajen "abajo", que analicen las condiciones materiales de los sujetos. El ejemplo de Bryant es claro. Lo mismo se puede hacer con data que revele, por ejemplo, cuánto tiempo los niños se demoran en ir de sus hogares a sus escuelas o cuántos niños reciben dieta con la cantidad adecuada de nutrientes. La izquierda tiene que reapropiarse del análisis de las condiciones materiales a través de un discurso igualitario. Ubilluz nos puede dar un ejemplo más cercano en un artículo reciente sobre la revocatoria.
"Hay que apoyar, por ejemplo, la reforma del transporte. Pero en vez de abogar por una Lima ordenada, hay que decir que el ordenamiento del tránsito es obra de igualdad social. ¿No hay mayor fuente de inequidad que un transporte público en el que una persona sin recursos se demora horas en llegar a su trabajo, mientras que aquélla que puede comprarse un auto lo hace en la mitad del tiempo o menos?"
Algunos dirán: "hacer reformas públicas, así sea bajo un discurso igualitario, no tiene nada de revolucionario". Ok, reformas públicas las puede hacer cualquier gobierno que no necesariamente sea de una izquierda revolucionaria. ¿Como lograr que reformas públicas sean realmente revolucionarias? A riesgo de no ser tomado en serio, creo que Zizek tiene la respuesta:

Cita de 5:55 a 6:34
"So the beauty is to select a topic which touches the fundamentals of our ideology, but at the same time, we cannot be accused of promoting an impossible agenda--like abolish all private property or what. No, it’s something that can be done and is done relatively successfully and so on. So that would be my idea, to carefully select issues like this where we do stir up public debate but we cannot be accused of being utopians in the bad sense of the term."
Entonces ¿qué reformas públicas que toquen los cimientos de la ideología puede proponer la izquierda? Esa respuesta la proveeran los "académicos politizados" luego del análisis de las condiciones materiales. Esperemos que no demore demasiado.