11 de abril de 2014

Las creencias y la materialidad de la ideología: a propósito de la unión civil y el aborto


Pic related, kinda, not sure.

Recientemente dos temas han copado la atención del debate publico limeño: la despenalización del aborto y la unión civil entre personas del mismo sexo. Ambas propuestas, como era de esperarse, fueron respaldadas de una minoría liberal, representada por algunos comentaristas mediáticos, y rechazadas por el sector conservador de la sociedad limeña, representado por el aparato mediático neoconservador limeño (El Comercio, Correo, RPP, etc.).

Las encuestas y los debates entre pundits de posiciones opuestas que actualmente copan el debate publico claramente son una sobrerepresentacion. Este "debate" es fabricado por los medios: probablemente el peruano promedio no se levanta de su cama pensando si es que está a favor o en contra de un proyecto de ley y está más preocupado en ir a su trabajo. Antes de que digan que estos temas si son vitales para muchos y que los estoy minimizando, pues no (además, estoy a favor de ambas iniciativas). Lo que quiero señalar aquí es la artificialidad de este debate: esto no es más que una puesta en escena mediática (algo así como cuando al inicio de una campaña electoral se le pregunta a un candidato si va a legalizar las drogas, a pesar de que a casi nadie se le paso por la cabeza, salvo, claro, al reportero o entrevistador). Estos son temas polémicos, los cuales son seleccionados y resaltados por los medios para reforzar su ideología. La capacidad real de movilización de estas dos posiciones probablemente no vaya mas allá de sectores sensibilizados (una minoría respecto a los grandes porcentajes de las encuestas). Aunque, por supuesto, ahora es mucho más fácil demostrar la sensibilidad sobre un tema en alguna plataforma de social media, donde básicamente se vomitan opiniones. Pero de ahí a movilizarse realmente hay una gran distancia.

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Aclarado esto, quisiera pasar al punto central de este post. La estrategia que repetidamente veo utilizar a los comentaristas mediáticos liberales es el enfrentamiento con otros comentaristas conservadores, asi como con sectores "ultras" (p.e. Opus Dei, algunas iglesias evangélicas). Y su principal arma en estos enfrentamientos es el ataque a lo que creen: "¿Cómo van a creer eso? ¡Qué retrógradas!". Esto me parece un grave error. Hacer esto me parece un simple acto "para la tribuna". ¿A alguien realmente le parece útil todo esto? Al contrario, me parece que reducir todo a ataques y sátiras del bando contrario alimenta aún más la puesta en escena mediática.

No puedo evitar hacer la asociación entre esta estrategia y el modo de operar del llamado "Nuevo Ateismo" (Dawkins y compañía), quienes basan su presencia publica en "difundir ciencia", "destapar" mitos y ridiculizar las "falsas creencias" del oponente. Y ambas estrategias me parecen tremendamente erradas. Kotsko lo pone muy claro:

"...the real problem with the evangelical Christian communities in which I lived for the first two-thirds of my life was not the opinions they held on various metaphysical issues, but the concrete material strategies that they used to maintain people’s group loyalty."

Y también Bryant:

"If religion isn’t primarily about belief as the new atheists think– and here new atheism mirrors bourgeois economic theory that conceives economic activity as individual actors pursuing their own rational self-interest, rather than understanding these are social dynamics that transcend individual propositional attitudes –then what’s it about? I think religion is a form of social organization. In my view, religion is often far more about communal and affective relations between people than about what anyone might believe (ask ten catholics what they believe and you’ll get ten different, often contradictory, answers). This is what the new atheists don’t get. If “believers” are often loath to question their theology, it’s not because they believe silly things like water being turned into wine, but because abandoning those labels means severing family relations, friendships, business relationship, romantic relationships, and a number of other social and supportive relations."

Lo que creo que pasa por alto este tipo de enfoque de la religión y el conservadurismo es el aspecto social de la ideología. Las creencias no son simples ideas que una persona cree porque es un loquito, un débil mental o un fanático. Toda ideología tiene una dimensión social la cual es fundamental para su reproducción y constante actualización, ignorar esto nos lleva a quedarnos solamente con su dimensión cognitiva y discursiva (lo cual lleva a lecturas y soluciones como "algo en la mente de estas personas debe estar mal" o "necesitamos más columnas de opinión").

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Hace un par de meses hubo un debate muy interesante entre filósofos, antropólogos y psicoanalistas que ellos mismos llamaron "The Pluralism Wars". El debate trataba sobre el "giro ontólogico" de la antropología y la etnografía inspirado por el trabajo de Bruno Latour.

El punto central de esta discusión era si es que uno, desde una posición realista, debe aceptar las creencias de otros como reales. Para realistas "duros" como Levi Bryant esto es inadmisible. Para él solo se puede considerar real aquello que tiene una existencia material, probablemente solo comprobable por el método de la ciencia. Podemos mostrar nuestro desacuerdo respecto a las creencias de otros aunque con respeto por un principio de convivencia. Bryant menciona como ejemplo sus charlas con un amigo suyo que es un cura católico.

Por otro lado, para los que se declaran seguidores de Latour y Stengers, las creencias si deberían ser consideradas reales. Algunos incluso llegan a acusar a Bryant de tener una mirada policial sobre lo real (policing the real). Aquí es donde se pone complejo el asunto, ¿cómo es real lo que alguien cree? Es decir, ¿debemos "concederle existencia" a todo lo que creen los demás? La explicación que me pareció más interesante fue la de Terence Blake quien ante la pregunta sobre si los espíritus y los demonios son reales respondió:

Latour would reformulate the above question in his own terms as
a) “Do psychogenic material networks exist?” His answer is obviously yes, the psyche is not pre-given, it is produced and constantly in production.
b) “Is the ontological status of the beings that transit these networks (emotions, affects, spirits, gods and demons) only referential, or is it also metamorphic?” Latour does believe that these entities can be studied by referential science, as for him everything can. But in the case of these beings, something very important would be missed if we stuck to just that mode of relation to them.

Efectivamente, creo que es mucho más útil concebir a las creencias como el producto cognitivo de un conjunto de relaciones materiales (como el trabajo, la familia, el barrio, etc.) que como simples fantasías de débiles mentales que necesitan aferrarse a algo. Creo que concentrarse en las relaciones reales que producen el acto de creer y no en la creencia en si ofrece estrategias que salen de lo únicamente cognitivo y discursivo, y nos permite integrar la tan ausente cuestión de lo social y material.

Datos sobre lo fuerte es la Iglesia Católica en el Perú sobran (ver este post de Sanborn). Con todo este poder material y alcance en la población que tiene el sector conservador, no debería sorprendernos que muchas veces el tejido social esté impregnado de creencias conservadoras y que estas se refuercen y actualicen cada vez que los sujetos hacen uso del capital social que poseen.

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Probablemente para este punto alguien se pregunte "si todo esto esta tan determinado, ¿qué nos queda hacer?". No todo esta determinado. Si todo estuviera determinado por la estructura no habría espacio para la agencia ni para cambios sociales. Bryant diría que nosotros no somos nuestras relaciones. Lacan diría que el sujeto es inherentemente histérico. Siempre hay un margen, aunque sea pequeño, en el cual el sujeto decide como subjetivizar sus condiciones objetivas.



El reto está en cómo promover esta agencia yendo más allá del estéril debate con ultras y la superfluas burlas sobre la religión. En como crear redes y condiciones sociales para el cambio. Creo que la solución, siendo optimista y sin decir nada nuevo, está en la organización política, en algo que pueda hacerle oposición a los poderes fácticos, quienes claramente están del lado de los conservadores, proporcionándoles, no solo exposición mediática (p.e. el programa de RPP de Cipriani), sino también cooperación material (p.e. el auspicio del Grupo El Comercio a la Marcha de la Vida). Esta organización política debe tener como fin promover transformaciones desde el mismo Estado, acompañando cambios normativos con implementación de servicios sociales que desplacen a los ofrecidos por las iglesias (alimentación, salud, educación, etc.). Obviamente esto es algo que toma décadas, pero es a lo que deberíamos apuntar.

No obstante, no creo que tanto la legalización del aborto y la union civil deban a esperar décadas, deben ser aprobados ya. Estos cambios son urgentes para ciudadanos y ciudadanas privados de derechos en comparación de otros (p.e. heterosexuales que pueden casarse o mujeres con suficientes recursos para un aborto en una clínica) y deben ser parte de toda plataforma política que se considere de izquierda. Siguiendo la estrategia anteriormente propuesta, el eje central de estos reclamos debería ser la exigencia de derechos que tienen consecuencias muy directas en las condiciones materiales en las que una persona vive (como la salud de las mujeres y el bienestar de vivir en pareja). Centrar los debates en esto evita caer en la trampa del "cada uno puede hacer lo que quiera", la cual finalmente termina siendo la otra cara del neoliberalismo y justifica toda la agenda del capitalismo fuera de control, el mismo que le sirve a los poderes fácticos para oponerse a estas causas. Parafraseando a Zizek cuando habla de Martin Luther King, esto no es un asunto de tolerancia, sino de derechos legales y justicia económica.

31 de marzo de 2014

Sobre los comentaristas de los medios

Hace un par de días escuché el podcast de Daniel Salas sobre Phillip Butters y la opinión en los medios. El podcast me recordó a un tema que me interesa actualmente: el rol de los expertos (el cual he tocado en otro post) y de los comentaristas en la construcción del discurso mediático. A continuación coloco algunas citas del capítulo 12 del libro "El discurso de la información" (2003) de Patrick Charaudeau sobre el tema. Obviamente recomiendo la lectura del libro, sobre todo si es que son estudiantes de periodismo o de comunicaciones en general.

"[El comentarista] sabe que debe ser creíble, pero también sabe que ningún análisis, ninguna argumentación puede tener algún impacto si no despierta el interés del consumidor de información e incluso si no lo conmueve. De ahí nace un imaginario discursivo específico del comentarista mediático que fundamenta el valor de un comentario en las cualidades de claridad y entusiasmo, de "luminosidad" y "pasión". Entonces, el periodista, que se encuentra entre la espada (credibilidad) y la pared (captación), tenderá a preferir los modos de razonamiento que considere sencillos (u por lo tanto accesibles a la mayoría), motivadores (que constituyen centros de interés para la mayoría) y dramatizantes (que puedan despertar la curiosidad del pueblo)." (p. 275)

"Para ser motivador y dramatizante, pues es muy difícil distinguir entre las dos cosas, el razonamiento deberá implicar de manera directa o indirecta al consumidor-ciudadano. Por ello se recurre a varios tipos de procedimientos. Por una parte, los argumentos que sirven para apoyar el análisis serán escogidos en función de su valor de "creencia" más que de "conocimientos" [...] los medios, al dirigirse a la mayoría, al razonar se basan en saberes que son los más ampliamente compartidos por el blanco de receptores a los que intentan llegar. Una especie de máximo común denominador de los saberes referidos a la experiencia social y los juicios sobre ella que circulan en amplios sectores de la sociedad. Se los llama "lugares comunes". Su uso debe establecer una intercomprensión, es decir, una connivencia, una complicidad, entre el medio y su consumidor que garantiza inteligibilidad recíproca y, por lo tanto, la información lograda. Por otra parte, una 'psicologización' de la explicación de los hechos consiste en atribuir una intención a instancias colectivas o entidades anónimas, incluso no humanas, en lugar de constatar las relaciones que se establecen entre los elementos de un mecanismo económico, social, climático, etc." (pp. 276-277)

"La amalgama también es un efecto discursivo que proviene de ese doble deseo de simplificación y de dramatización. En primer lugar, mediante el procedimiento que consiste en clasificar hechos particulares bajo una misma etiquerta general. Esto es lo que viene ocurriendo durante estos últimos años en torno a los "casos de corrupción". Todo asunto clasificado bajo esta etiqueta o alguna de sus variantes, por efecto de proximidad semántica, mantendrá con otros hechos de la misma clase una relación de cantidad (acumulación) y uno de cualidad (causalidad)." (p. 279)

"Los fenómenos del mundo son complejos y explicarlos quiere decir discriminar para clasificarlos y marca diferencias. Para hacerlo, se requiere tiempo e instrumentos bastante complejos. "Cuando la verdad es demasiada complicada, solo podemos decirla de manera complicada", dice Bourdieu. Evidentemente esa conclusión choca contra el sentido común que considera que debe ser posbile explicar con sencillez lo que es complicado. Y en este imaginario se basa el discurso de información mediático. La divulgación da esa impresión, pero es antagónica de la información: cuanto más ampliamente se comparte el saber, mejor lo comprende (es decir, lo reconoce) la mayoría de los receptores y menos informa; cuanto más se reserva el saber a un grupo reducido, más receptores excluye y más capaz es de informar (es decir, de ser utilizado)." (p. 280)

28 de marzo de 2014

Apuntes rápidos sobre la Paisana Jacinta

En realidad estoy reciclando parte de un comentario que dejé el miércoles en el status de un contacto de Facebook que trataba sobre la reciente entrevista a Magaly Solier en Correo.

Lo que dice Solier sobre la actuación me parece clave aquí, ya que parece que intenta deconstruir al personaje en tanto ella, como actriz, sabe que es una actuación y, (¿por lo tanto?), arte. Sin embargo, no hay que ser actor/actriz para saber que es una actuación, para hacer esta deconstrucción. Todos lo hacen de una manera más o menos sofisticada. Todos sabemos que es un hombre vestido de paisana. Todos vemos detrás del vestido. A lo que quiero llegar es que no basta con saber eso, al contrario, el hecho de saber esto ayuda a establecer una distancia respecto al (¿intencionalmente?) fallido efecto de mimesis de la actuación de Benavides.
 
"Obviamente sabemos que es un hombre vestido de mujer, esto no es real por lo tanto nadie tendría razón de ofenderse". El hecho de saber que esto no es un intento de representación mimética de una mujer andina lleva al rechazo de quienes si sienten que es ofensivo. "¿Por qué ellos se ofenden si no es real? ¿Acaso no ven detrás del vestido? Obviamente ven detrás, entonces, ¿por qué la sensibilidad? Probablemente sea algo personal, una experiencia que perturbo su campo sensible y que lo hizo distinto al de todos nosotros que no nos ofendemos". Y aquí es cuando se pierde toda capacidad de ponerse en el lugar del Otro. Ponerse en el lugar del Otro implica no solo un ejercicio de empatía con un sujeto en un acontecimiento específico, sino la comprensión de la posición del sujeto en el funcionamiento de una sociedad, desde su posición de discriminado. Es fácil reirse de las ninguneadas que recibe Jacinta pero es condenable cuando alguien no es contratado por sus apellidos de origen andino o por sus rasgos en la foto de su CV limitando sus condiciones materiales en contraposición a otro con apellidos de origen europeo o rasgos "blancos". 
 
Precisamente las lecturas "flexibles" (lecturas que afirman que el personaje no es racista) del racismo en Jacinta surgen porque eso es algo inadmisible, indecible, salvo en situaciones específicas. Una gran mayoría puede coincidir en que la sociedad peruana es racista, pero en cuanto uno empieza a señalar racismo más le vale que sea en actos muy concretos (por ejemplo, la restricción de ingreso a un local), de no ser así, es inmediatamente tildado de hipersensible (cuando no resentido, acomplejado, etc.). El racismo está en todos lados y en ninguno a la vez porque nadie se atreve a enunciarlo. Desde una mirada normativa, todo racismo debe necesariamente estar en el campo de la experiencia, no de lo simbólico. Por eso creo que la denuncia debe seguir por el camino del racismo, porque el simple hecho de enunciarlo subvierte ya el orden simbólico del discurso dominante.

2 de diciembre de 2013

Los medios y lo estatal


Empecemos con la siguiente premisa: a los "liberales peruanos" no les gusta el Estado. Para ellos, el Estado debe ser lo más pequeño posible y dedicarse a "lo que debe hacer el Estado" aunque probablemente ni eso pueda hacer bien. Ahora contextualicemos esta premisa: estamos en un país con una alta concentración mediática, donde un grupo empresarial tiene un peso desproporcionado y ¡oh casualidad! tienen una inclinación "liberal".

¿Por qué parto de esta premisa y contexto? Si uno revisa la reciente cobertura mediática de Perú 21 y El Comercio uno se puede percatar del alto contenido crítico contra el Estado (ver las noticias sobre programas sociales en Perú 21 o EC). Si bien es cierto que esto no es novedad (recordar el caso de La Pampilla), lo que si creo apreciar es una agudización (luego del ingreso de Fritz Dubois a El Comercio, tan solo vean las editoriales de los últimos meses).

Alguno seguramente pensará: "bueno, no dices nada nuevo, además cada medio tiene derecho a tener su línea. Por ultimo ahora hay medios alternativos como internet". Bueno, pues, no. Los medios masivos (sobre todo como los del peso del grupo EC) generan marcos interpretativos sobre determinadas temáticas. Ojo, no digo que la gente se crea al pie de la letra lo que dicen los medios (por favor, esas personas que aún siguen refutando y/o peleándose con la "teoría hipodérmica" deberían darse cuenta que estamos en el año 2013) pero si crea ciertos sentidos comunes, especialmente en temas poco "polémicos" (es más probable que en temas como racismo, homofobia, etc. el lector cuestione líneas informativas de medios).

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Hace unos meses Levi Bryant, filósofo dedicado a la Ontología Orientada a los Objetos, escribió un post sobre las mentes aliens: básicamente su punto es que nosotros ya nos encontramos diariamente con "inteligencia no-humana": las instituciones. Estas funcionan en sus propios ciclos y tienen sus propios aparatos perceptores. Más adelante el mismo Bryant escribió otro post en el que habla sobre la visión de los académicos de humanidades sobre el mundo: según Bryant, estos académicos tienden a ver la "realidad" en forma de discursos y textos debido a 2 motivos. Primero, ellos trabajan con textos y discursos todo el tiempo, por lo que resulta lógico que cualquier tema al cual se enfrenten lo abordaran bajo ese esquema. En segundo lugar, y este me parece el motivo más interesante, estos académicos se sienten gratificados al momento de entender algún tema de esta manera debido a que es una forma de aproximación a un objeto de estudio sobre la cual ellos tienen una expertise.

Ahora probablemente se pregunte "¿qué tiene que ver la Ontología Orientada a los Objetos y la critica a las humanidades con El Comercio y lo estatal?". El punto que quiero hacer es el siguiente: al igual que los académicos de humanidades (según Bryant) abordan un tema de acuerdo sus esquemas, creo que los "liberales peruanos" hacen lo mismo: ellos abordan temas de gestión pública y asuntos del Estado bajo los mismos esquemas que abordan temas de empresas, negocios, emprendimientos, en resumen, bajo una lógica del Mercado (si, con mayúscula). Esto no se debe solo a que es la manera en que tratan los temas en su campo profesional, sino a que también se sienten gratificados al construirse la figura del "experto" o "técnico", alguien con una voz autorizada en el tema. Obviamente esta figura no la construye el sujeto solo, sino que lo hace en su relación con el medio: el medio valida su línea informativa con la opinión del "experto", así como el "experto" se reafirma como tal en tanto se le da un espacio para emitir su opinión "informada y técnica".

De esta manera se construye un marco interpretativo en el que la lógica de lo público y lo estatal no se llega a comprender: sus ciclos de funcionamiento y velocidades de percepción. Creo que se da precisamente lo que dice Bryant: la inteligencia no-humana (en este caso la inteligencia "no-liberal" o "no-de-mercado") no es comprendida por la humana (en este caso la “liberal” o “de mercado”).

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¿Por qué es importante esto y por qué me interesa? Me preocupa que este paradigma del "liberalismo peruano" sea cada vez más totalizante. Por ejemplo (y para no hablar de casos extremos como la propuesta de la privatización de la administración policial), cada vez que un medio habla sobre la eficiencia de una municipalidad provincial o distrital del interior de país siempre se habla de un porcentaje de gasto, simplificando exageradamente cuestiones como los mecanismos de control del gobierno central, relaciones de poder entre las autoridades y la burocracia local, el acceso a la información, la heterogeneidad de los contextos de las municipalidades, la estandarización de la normativa, el mercado laboral de profesionales en gestión municipal, etc. No, nada de eso importa a la hora de analizar el desempeño de estos gobiernos locales, lo importante es un porcentaje sobre el cual un experto elabora una explicación corta que sustenta la línea informativa del medio.

Antes de que alguien diga "hey, pero estás haciendo lo que dice Bryant al ver todo como un discurso". No. No dudo que algunos (énfasis importante) de los expertos hayan realizado investigaciones serias sobre, por ejemplo, la gestión pública municipal; sin embargo, el encuadre que se le da a su conocimiento en los medios es sesgado. No digo que sus estudios sean "neutrales" (sinceramente no creo haya alguien que piense eso), sino que finalmente sus declaraciones son apropiadas por quienes (por lo general abogados y periodistas) no poseen su nivel de conocimiento técnico y son repetidas sin mayor reflexión transformándose en lugares comunes en vez de ayudar a enriquecer el debate público. Finalmente tienes al "ciudadano de a pie" (ugh, odio usar este término) leyendo en casi todos los diarios que sus autoridades más cercanas (las locales) no funcionan para nada y a los mismos abogados y periodistas lamentándose por el bajo grado de confianza en las instituciones públicas.

26 de octubre de 2013

Validación o exilio (a una torre de marfil)



Sandro Venturo, gerente de la Consultora de Comunicaciones Toronja, escribió una columna en Perú 21 sobre la relación entre las consultoras y la academia la cual quisiera comentar brevemente. Venturo habla de un "desfase" de los científicos sociales con lo que pasa realmente en la sociedad, algo que estaría siendo estudiado, en su mayoría, por consultoras, las cuales son "atacadas" precisamente por estos científicos sociales "desfasados".
"...una buena parte de los científicos sociales no puede identificar su propio desfase. En vez de dialogar con los investigadores (sociales) del mercado, se sienten amenazados por ellos, sino no descalificarían a los “arellanos” y los “torres”, reclamando para sí el monopolio del saber, ni los subestimarían en vez de atender sus aportes y las metodologías con las que trabajan."

Aquí hay algo que no logro entender (o compartir) del todo: ¿qué pretende Venturo? ¿Que la academia abrace complacientemente los estudios de las consultoras? Pues no creo que pase. En cambio, si lo que pide es diálogo, la crítica, creo yo, ya es diálogo. Otra cosa sería si es que mientras las consultoras hablan de "la nueva clase media", la academia estuviera en su torre de marfil hablando cualquier tema random y rebuscado. Por el contrario, temas como la superación de la pobreza (es decir, todas las personas que dejan de ser pobres para ser "nuevos clasemedieros") ya son cuestiones mainstream en la academia. Como yo lo veo, la cuestión va algo así:

Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: hay que precisar lo que dices.
Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: pero te acabo de decir que...
Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: pero...
Consultoras: OMG LA NUEVA CLASE MEDIA IS SO KEWL AMIRITE?
Academia: OK SUFICIENTE ME CANSÉ
Consultoras: ¡Qué intolerantes! ¡No validan mis estudios! Mejor sigan aislados en su torre de marfil.

Finalmente Venturo dice:
"Para comprender a una sociedad inquieta como la nuestra, se requiere de una academia conectada con la vida, menos narcisista y complaciente, capaz de ofrecer cuestionamientos que incomoden a una opinión pública naturalmente triunfalista después de tantas décadas de depresión y orfandad. Mientras tanto, carecemos de contrapeso ante la eufórica prensa de nuestros días."

Dejo una pregunta: ¿quién va a tener más presencia en la opinión pública? ¿Quienes concuerdan con la ideología de la "eufórica prensa" (por ejemplo, Perú 21) o quienes precisamente critican esa ideología?

11 de marzo de 2013

La Izquierda Semiótica



Desde hace unas semanas Omar Cavero ha venido escribiendo posts interesantes en su blog "Lo estamos pasando muy bien". Todo comenzo como análisis y recomendaciones para la actual campaña de revocatoria en Lima pero progresivamente pasó a tratar la actual problemática de la izquierda peruana.
En sus dos últimos posts,"La izquierda y el pragmatismo suicida" y "Hacia una izquierda con identidad: recuperemos la teoría", Cavero hace un llamado a regresar a la teoría marxista para recuperar aquello que hace mucho tiempo la izquierda a perdido: identidad.
"Cuando la izquierda abandonó el marxismo, la revolución, el socialismo y la crítica sistémica, ¿qué le quedó?
No le quedó nada más que caer en la marginalidad, justo lo que se buscaba evitar con esas concesiones. Y es que no hay nada más marginal que existir sólo porque hay una derecha a cuya izquierda podemos ponernos. Sin identidad, sólo somos la negación de la derecha y, peor aún, de lo que está más a la derecha.
Y atención a algo: si la teoría, la crítica y la propuesta que definían a la izquierda se dejaron de lado no fue porque se superaron, sino porque simplemente se abandonaron. No fue producto de una sesuda crítica interna ni un ocultamiento táctico. Fue una derrota política que se tomó como un hecho insalvable."
Estoy de acuerdo en esta afirmación. En la actualidad la izquierda no ha tenido un papel protagónico en la escena nacional, y si es que lo ha tenido ha sido adheriéndose a proyectos ajenos. Sin embargo, la solución que propone Cavero me preocupa. Por un lado propone "construir organización desde abajo" por otro afirma que es un reto que debe ser asumido por "académicos politizados" ("es un reto político que debe enfrentarse haciendo uso de las herramientas académicas") que deben "hacer teoría". Más allá de como enlazar estas dos ideas (si es que esta teoría serviría de base para la conformación de una plataforma política de izquierda que participe de la democracia liberal o si es que serviría para una resistencia menos organizada que serviría de base para eventuales levantamientos populares), lo que a mi me preocupa es este "retorno a la teoría".

Necesitamos teoría

¿Qué entendemos por hacer teoría? ¿No se hace suficiente teoría en la actualmente o la que se hace no es lo suficientemente crítica al sistema? Es más ¿qué entendemos por regresar al materialismo que propone Cavero? Aquí quisiera detenerme y citar un reciente post de Levi Bryant que creo que nos puede ser útil.
"My thesis is first that what we call “critical theory” (broadly construed), has been largely correlationist in character and has dominantly taken one of two forms. On the one hand, there’s been what might be called “phenomenological critical theory” (PCT) [...] Here the aim is to investigate the lived experience and embodiment of subaltern bodies. On the other hand, there’s been what might be called “semiotic critical theory” (SCT), where the focus is on the semiotic and semiological structuration of the world. 
[...]
If you aren’t talking about physical stuff and the difference that physical stuff makes, you just aren’t a materialist."
Creo que si la intención de Cavero es elaborar una teoría (un "macro discurso") que explique injusticias del sistema, puede caer en lo que Bryant llama una teoría crítica semiótica, es decir, una teoría que critíca discursos de la realidad peruana (digamos, el gran mito del milagro económico peruano). Tengo 2 objeciones al respecto: 1) creo que de esto ya tenemos suficiente y 2) probabablemente esto no trascienda más allá de la academia y algunos medios de izquierda.

Necesitamos data

En un intercambio de comentarios respecto al último post de Cavero, Roberto Bustamante (a.k.a. el morsa), sostuvo una posición similar a la mía, sin embargo él fue más allá; él pedía "data", datos concretos, cifras. A esto Cavero le respondió que los datos necesitan un marco dentro del cual puedan ser interpretados. En este sentido si debo darle la razón a Cavero: la data, por si sola, no sirve para el emprendimiento de un proyecto político. Este creo que es otro error que cometen la academia: muchas veces se cree (no digo que sea el caso de Bustamante) que solamente la elaboración y presentación de estudios sobre desigualdad pueden hacer que los politicos cambien su parecer respecto a algún tema. Lo cierto es que esta actitud hacia la "data" no solamente es tomada por académicos que pueden considerarse a si mismos como de izquierda o progresistas, sino también por los tecnócratas más duros que forman parte del establishment. Cito un artículo de "The New Inquiry" que me parece que describe muy bien la obsesión de los tecnócratas con los datos.
"The appeal of technocratic political debate is its scientism: By focusing on hard numbers, technocratic politics seems to escape from the subjectivity of values, inhabiting the seemingly more stable world of objective truths. [...] This technocratic politics fits with a broader centrist hope that, through empirics and a war fought strictly on the basis of factual information, we might find reconciliation that will render political disagreements obsolete. Rather than the left and right having to exist as perpetually warring factions, technocratic discourse promises us the serenity of consensus."
Necesitamos política

Si la teoría sola o los datos puros no solucionan el problema de la izquierda ¿qué lo hará entonces? Lo que creo que es imperativo para la izquierda actual es hacer un análisis de las condiciones materiales y usar los resultados para ofrecer propuestas de reformas desde una plataforma politica, Creo que Cavero está en lo correcto al pedirle a la izquierda que regrese a Marx, pero más que regresar a su teoría revolucionaria habría que regresar a su metodología, al análisis materialista para luego pasar a como esto afecta las condiciones de vida de los individuos. A partir de los resultados de este análisis (hecho a partir de data, claro está) es que se podría empezar a hacer un diagnóstico que puede ser utilizado en una plataforma o ideario político. Acá la crítica que hace Levi Bryant en este post a la conocida teoría sobre los retretetes de Zizek me parece clave.
"For Zizek, political problems are problems in the symbolic and are to be responded to through the symbolic (discursive critique). They aren’t problems of rampant epidemics of, for example, cholera that deplete the ability of people to organize economically and socially in new ways. The idea of improving plumbing for a particular group of people in a particular part of the world as an emancipatory intervention is, for theorists like Zizek, absurd. It’s not on the radar as an explanation of oppression and a way of overcoming oppression is absurd."
La única manera en que veo que el proyecto de Cavero se concrete ( "construir organización desde abajo" a partir del trabajo de "académicos politizados") es haciendo que los "academicos politizados" trabajen "abajo", que analicen las condiciones materiales de los sujetos. El ejemplo de Bryant es claro. Lo mismo se puede hacer con data que revele, por ejemplo, cuánto tiempo los niños se demoran en ir de sus hogares a sus escuelas o cuántos niños reciben dieta con la cantidad adecuada de nutrientes. La izquierda tiene que reapropiarse del análisis de las condiciones materiales a través de un discurso igualitario. Ubilluz nos puede dar un ejemplo más cercano en un artículo reciente sobre la revocatoria.
"Hay que apoyar, por ejemplo, la reforma del transporte. Pero en vez de abogar por una Lima ordenada, hay que decir que el ordenamiento del tránsito es obra de igualdad social. ¿No hay mayor fuente de inequidad que un transporte público en el que una persona sin recursos se demora horas en llegar a su trabajo, mientras que aquélla que puede comprarse un auto lo hace en la mitad del tiempo o menos?"
Algunos dirán: "hacer reformas públicas, así sea bajo un discurso igualitario, no tiene nada de revolucionario". Ok, reformas públicas las puede hacer cualquier gobierno que no necesariamente sea de una izquierda revolucionaria. ¿Como lograr que reformas públicas sean realmente revolucionarias? A riesgo de no ser tomado en serio, creo que Zizek tiene la respuesta:

Cita de 5:55 a 6:34
"So the beauty is to select a topic which touches the fundamentals of our ideology, but at the same time, we cannot be accused of promoting an impossible agenda--like abolish all private property or what. No, it’s something that can be done and is done relatively successfully and so on. So that would be my idea, to carefully select issues like this where we do stir up public debate but we cannot be accused of being utopians in the bad sense of the term."
Entonces ¿qué reformas públicas que toquen los cimientos de la ideología puede proponer la izquierda? Esa respuesta la proveeran los "académicos politizados" luego del análisis de las condiciones materiales. Esperemos que no demore demasiado.